De un tiempo a esta parte nos resulta cotidiano hablar de alergias en personas, pero cada vez es más frecuente encontrar mascotas con este tipo de problemas.

¿Qué es una alergia?

La alergia es una reacción anómala a sustancias que forman parte del entorno normal del individuo afectado. Esta reacción produce una serie de síntomas, que suelen ser picores de diversa intensidad y en distintas localizaciones; pueden ser continuados en el tiempo o estacionales. Lo más normal es que se localicen en zonas desprovistas de pelo (axila, ingles, oídos, etc.), pero si se agravan, puede generalizarse al resto del cuerpo. En algunas ocasiones puede incluso complicarse con infecciones de piel secundarias.

También puede manifestarse con síntomas digestivos (diarreas o vómitos). Es un problema de origen genético, y los primeros síntomas pueden aparecer en cualquier momento de la vida de nuestra mascota, aunque lo normal es que aparezca antes de los 3-4 años. Hay algunas razas que las padecen con mayor frecuencia, como son los West Highland White Terrier, Yorkshire Terrier, Labrador, Bulldogs, Shar Pei, etc. La alergia no se cura nunca; los tratamientos van encaminados a reducir al máximo los síntomas y mejorar la calidad de vida del individuo.

Las alergias más comunes son:
• Alergias alimentarias: Carnes, leche, pescado, huevos, cereales, patata, zanahoria, levadura, etc. Principalmente el sistema inmune reacciona frente a las proteínas.
• Alergias ambientales: Polen de gramíneas, olivo, setos ornamentales, también a ácaros del polvo, pulgas, etc.

El diagnóstico se puede hacer a partir delos síntomas y por medio de análisis de sangre especiales que detectan los niveles de inmunoglobulinas; cuanto más alto sea frente a una determinada sustancia (alérgeno) más grave es la reacción que produce.

Tratamiento

El tratamiento depende de si la alergia es alimentaria o ambiental.
Las primeras se tratan por medio de piensos especiales que llevan proteínas hidrolizadas (fragmentadas en partes muy pequeñas); este tipo de proteína “engañan” al sistema inmunitario para que no las detecte y no reaccione frente a ellas. Otra opción son los piensos con proteínas noveles, que son las que nunca ha comido el animal y son menos frecuentes en las dietas cotidianas.
La alergia ambiental se puede tratar con vacunas elaboradas a partir de las sustancias a las que el paciente en concreto reacciona; lo que hacen es ir insensibilizando al sistema inmunitario frente a esos alérgenos para que no reaccione frente a ellos. Son tratamientos largos y pueden tardar en verse los resultados.
Otros tratamientos son medicamentos que funcionan de manera que deprimen en sistema inmunitario, para que no reaccione frente a los alérgenos. Hay que darlos de por vida.

Lo más importante es detectar los síntomas a tiempo para intentar que no se cronifiquen las lesiones y se complique con problemas secundarios. Ante cualquier problema en la piel, consulta a tu veterinario, que te indicará si es alergia o no.