Las psitácidas

Las Psitácidas son un amplio grupo de aves que cuenta con más de 300 especies; suelen proceder de climas tropicales y subtropicales. Entre ellos los más conocidos son: periquitos, ninfas, agapornis, cacatúas, amazonas, guacamayos, yacos,… Su tamaño y peso varía, desde 50 gramos a 1-1,5 kilos.

En general, son aves con el pico ancho, robusto, encorvado, muy fuerte, con gran habilidad para abrir semillas y cortar el alimento, así como para ayudarse a trepar.

Las garras son de tipo zigodáctilas, es decir, que tiene dos dedos hacia delante (1º y 4º) y dos hacia atrás (2º y 3º). Esto les permite trepar por ramas, hacer piruetas, ponerse boca abajo, y sujetar comida y objetos con las garras.

La lengua suele ser gruesa y muy móvil siendo muy útil para abrir semillas y coger frutos.

El plumaje de todas las especies suele ser de colores muy vivos; esto permite dimorfismo sexual en algunas especies (diferencias visibles entre macho y hembra) y entre adultos y jóvenes. Esta característica es tan marcada porque las psitácidas tienen una excelente visión de los colores.

Los colores se mantienen vivos a través de los pigmentos de la dieta y suelen mudar una vez al año, si las condiciones de temperatura y humedad son adecuadas. Durante este proceso puede disminuir su actividad y necesitan ingerir más proteínas.

Su inteligencia

Son aves que poseen una gran inteligencia, por lo que pueden llegar a ser excelentes animales de compañía; como contrapartida hay que saberlos manejar. Así, deben tener una rutina de actividades, cumplir unos horarios (comer, jugar, siesta, baño,…) y tener juguetes o posibilidad de salir de la jaula para distraerse. Además, son capaces de aprender “trucos” si se los estimula correctamente. Si una psitácida se aburre, puede derivar en problemas de comportamiento como:

  • picotazos y vocalizaciones
  • miedos contra objetos nuevos
  • picaje (arrancamiento de plumas)
  • territorialidad
  • ansiedad por separación.

Otra característica de ésta familia de aves es su gran capacidad de imitar sonidos por medio de su voz. Las especies más grandes pueden llegar a “hablar”, aunque lo que en realidad hacen es repetir. En la naturaleza usan las vocalizaciones para mantener unido el grupo, reforzar los vínculos con la pareja, dar señales, etc.

 

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Alimentación

La alimentación juega un papel muy importante, ya que en su hábitat natural (tropical) disponen de lo necesario para una correcta nutrición, como semillas, frutas y verduras pigmentadas, flores y néctar, pero en cautividad y fuera de su clima, hay que procurarles una dieta lo más similar posible a lo que encontrarían en libertad.

Debemos buscar una dieta comercial apropiada para nuestra psitácida y suplementarla, evitando que el ave pueda seleccionar el alimento que más le guste. A veces es necesario un suplemento vitamínico, sobre todo en épocas de muda o cría. En libertad, estas aves suelen ingerir pequeñas piedrecitas que le ayudan en la digestión; en cautividad se le proporciona por medio de un suplemento mineral llamado gritt.

Al ser aves procedentes de climas tropicales y subtropicales, es fundamental mantenerlas hidratadas, es decir, aparte del agua de bebida, debemos proporcionar acceso a bañeras o pulverizarlos regularmente. Esto asegura una buena calidad del plumaje y disminuye problemas de piel. Además deben vivir según los ciclos de luz natural, lo que significa que se despiertan cuando amanece y hay que ponerlas a descansar cuando anochece.

En la naturaleza, algunas especies eligen una pareja y la mantienen toda la vida. Pueden anidar en cavidades naturales de árboles o en nidos abandonados. La oscuridad estimula la puesta de huevos en los periquitos, y en el resto de las especies es un factor muy importante.