La vacunación del gato evita evita que padezcan mucha enfermedades infecciosas; estas pueden poner en riesgo su salud, y en casos graves, incluso su vida. La mayoría de estas enfermedades está producida por virus, y otras pocas por bacterias. Y algunas de ellas  se pueden prevenir mediante la vacunación del gato.

Vacunación del gato contra la rabia

El virus de la rabia es un virus del género Lyssavirus, muy frágil en el ambiente y muy sensible a la luz UV y al calor; además, también lo es a todos los desinfectantes habituales. Todos los mamíferos son susceptibles a la infección y pueden actuar como vectores o reservorios de la misma, incluidas las personas. La transmisión se produce a través de la saliva, por mordeduras en la piel, o a través de la ingesta de tejidos o secreciones infectadas.

El curso de la enfermedad puede durar hasta 10 días, pero lo más frecuente es que el animal fallezca a los 3 o 4 días desde que aparecen los signos. Se distinguen 3 etapas:

  • Periodo de incubación: nerviosismo, comportamiento anormal, fiebre, anorexia, vómitos/diarreas, aumento de la vocalización, lamido constante de la herida…
  • Fase furiosa: agresividad, temblores musculares, debilidad, descoordinación, actividad y correas continuas, …
  • Fase muda o paralítica: parálisis de la zona mordida, paraparesia, parálisis generalizada, de laringe, salivación, convulsiones, coma, fallo respiratorio y muerte.

La vacuna contra el virus de la rabia es muy eficaz, incluso con una sola dosis, y seguras incluso en gatitos recién nacidos. En España es obligatoria en todos los perros, gatos y hurones una dosis anual de esta vacuna. Y en Andalucía el primer año de vacunación del gato son obligatorias 2 dosis separadas 4 semanas entre ellas.

Vacunación del gato contra la panleucopenia felina

Es una enfermedad producida por el virus de la panleucopenia felina (FPV), cuyos síntomas más comunes son: fiebre, depresión, anorexia, vómitos y con menos frecuencia diarrea, y en estadios más avanzados de la enfermedad, deshidratación extrema e hipotermia, úlceras en la boca e intestino, que desencadena diarreas hemorrágicas, ictericia y petequias por fallo en la coagulación.

Es un virus de rápida y fácil diseminación, por lo que se recomienda vacunar a todos los gatos, incluidos los que no tienen acceso al exterior debido al riesgo de contagio a través de fómites (ropa, zapatos…).

Se recomienda vacunar a partir de la 8ª-9ª semana de vida, con revacunación 3 o 4 semanas más tarde . En gatos con alto riesgo de contagio (que viven en colonias) se recomienda una 3ª dosis entre las semanas 16 y 20. La revacunación es anual.

Vacunación del gato contra el calicivirus felino

El calicivirus felino (CVF) es un virus con alta capacidad de mutación, por lo que existe múltiple cepas del mismo. Se trata de un virus muy contagioso y muy extendido en la población felina, que se contagia por contacto directo cercano, principalmente. Esto hace que las vacunas sean más o menos efectiva en función de frente a cuantas cepas proteja. Pero si aparecen cepas nuevas igualmente el animal puede contraer la enfermedad.

Pese a todo, se recomienda vacunar a todos los gatos sanos de la misma manera que para panleucopenia:

  • 1ª dosis a las 8-9 semanas
  • 2ª dosis 3-4 semanas más tarde (siempre a partir de la semana 12 de vida)
  • 3ª dosis en animales con alto riesgo de contagio a la semana 16.

La revacunación es anual.

Los cuadros sintomáticos de esta enfermedad se diferencias según la infección sea aguda o crónica y dentro de esta clasificación en función de a qué órganos afecte: enfermedad oral y de vías respiratorias altas, síndrome del calicivirus virulento sistémico y poliartritis, en el caso de infección aguda; y gingivoestomatitis crónica o glorerulonefritis en caso de infección crónica.

Vacunación del gato contra la rinotraqueitis felina

El virus de la rinotraqueitis felina (RVF) o gripe felina, es un virus que afecta principalmente a vías respiratorias y produce síntomas similares a la gripe en personas: tos, estornudos, descarga nasal, conjuntivitis…. Por sí sólo no produce enfermedades graves, pero si el animal está mal nutrido, inmunodeprimido o concomita con otras infecciones tales como Bordetella, herpesvirus y/o calicivirus, los síntomas pueden ser más graves.

Es un virus que se transmite por contacto directo con otros animales infectados a través de vías aéreas.

La recomendación en cuando a vacunación del gato es la misma que en los casos anteriores.

Vacunación del gato contra las clamidias

Las clamidias son bacterias intracelulares obligadas, que necesitan un hospedador para sobrevivir. La que afecta más frecuentemente a los gatos es Chlamidophila felis. Estas se contagian directamente a través de secreciones nasales, conjuntivales, vaginales y heces, aunque el contagio indirecto a través de comederos, bebederos, manos… también es posible. Incluso está descrito el contagio a través de transfusiones sanguíneas.

Los signos principales son oculares: conjuntivitis, quemosis, queratitis ulcerativas… y en pocas ocasiones pueden dar lugar a síntomas respiratorios o sistémicos como fiebre o anorexia entre otros.

Existen vacunas contra esta enfermedad, cuya pauta vacunal es similar a las anteriores. Dos dosis a las semanas 8 y 12, y revacunación anual.

Vacunación del gato contra la leucemia felina

El virus de la leucemia felina (FeLV), es un retrovirus que afecta a gatos domésticos y pequeños felinos salvajes, como el gato montés o los linces. Se conocen 4 subtipos, A, B, C y T que se definen por el tropisto celular y la patogenicidad que presentan. Sólo el A es infectivo y es el que contiene las vacunas.

Se transmite por contacto directo, principalmente a través de la saliva, pero también secreciones nasales, lagrimales, heces, orina, leche, semen o fluido vaginas y placenta. Es muy sensible en el medio y a los desinfectantes comunes, por lo que el contagio indirecto a través de fómites no es posible.

El virus produce diferentes alteraciones pero en general presentan cuadros clínicos que se puede clasificar en 4 tipos:

  1. Neoplasias: linfomas y leucemias
  2. Síndrome de supresión de la médula ósea
  3. Síndrome de inmunodeficiencia
  4. Otros cuadros clínicos

Todo esto da lugar a un gran número de signos clínicos asociados a cada presentación.

Son necesarias dos dosis de vacuna en primovacunación para asegurar una inmunidad suficiente. En gatitos se hará a las 8-9 semanas de vida y la segunda dosis 3-4 semanas después. Tras ello, será necesaria revacunación anual.

Al tratarse de una enfermedad de alta prevalencia, en animales en los cuales no sepamos sus antecedentes y su historial, será necesario realizar un análisis previo a la vacunación del gato. El periodo de incubación de la enfermedad puede llegar a ser de 2 meses; es por esto que este será el tiempo establecido de cuarentena o vigilancia antes de realizar estas pruebas diagnósticas.

Vacunación del gato contra la peritonitis infecciosa felina

La peritonitis infecciosa felina (PIF) es una enfermedad producida por el coronavirus felino (FCoV). La infección por FcoV es muy frecuente, pudiendo llega a afectar hasta al 80-90% de los gatos de algunas comunidades, pero sólo el 5-10% de ellos desarrollaran la enfermedad del PIF.

Se transmite principalmente a través de las heces, tanto de forma directa, como indirecta a través de zapatos, manos u otros objetos contaminados con heces.

La principal presentación de esta infección es asintomática o asociada a un cuadro de diarreas leve. Existe otros dos cuadros con una sintomatología más evidente y grave: PIF efusivo y PIF seco. En estos cuadros se produce fiebre, que no responde a antibióticos, depresión, perdida de peso, retraso en el crecimiento y anorexia, ascitis y derrame pleural en PIF efusivo y otros signos renales, digestivos, respiratorios, articulares, oculares y neurológicos en PIF seco.

Se recomienda vacunar a gatos que viven o van a entrar a vivir en colectividades, a partir de las 16 semanas de vida. Son necesarias dos dosis, separadas 3 semanas y la revacunación es anual.